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Julio 10, 2006

Nuestra primera novela

Nanga será la primera novela que publique leqtor. Su autor, Willy Uribe, es vasco, vive en Berango, un pequeño pueblo cerca de Getxo, y se ha pasado buena parte de la vida haciendo surfing por esos mares de dios. Cuando le conocimos era un autor inédito, con montones de relatos y dos novelas terminadas, todo ello metido en ese cajón que es el disco duro del ordenador. Willy llevaba muchos años acudiendo semanalmente a un pequeño grupo de trabajo montado por el grandísimo novelista vasco Ramiro Pinilla, cuya trilogía Verdes valles, colinas rojas se publicó a lo largo del año 2005, y que le ha valido el más independiente de los premios literarios españoles, el Premio de la Crítica. Pinilla, que dedicó veinte años de su vida a escribir este vasto ciclo novelístico, solía abandonar su casita de Getxo los lunes por la tarde para reunirse con un grupo de personas, muchos de ellos muy jóvenes, y todos aficionados a escribir. En esas tertulias uno leía y los demás escuchaban. Era una forma interesante y peculiar del taller literario. Fue ahí donde Pinilla conoció a Uribe, y donde le oyó leer sus primeros relatos, y luego sus novelas. Cuando en enero de 2006 nuestro editor visitó a Pinilla en su casa de Getxo para hacerle una entrevista, fue con el gran escritor a almorzar a una taberna de la localidad, y allí estuvieron hablando de novela, no podía ser de otra manera. Nuestro editor le comentó a Pinilla que no solía gustarle demasiado la novela española, que le costaba encontrar buenos narradores, al estilo de los anglosajones. Pinilla le dijo que coincidía con él. «Aquí la gente dice las historias en lugar de contarlas.» Sorprendidos ambos por la coincidencia, siguieron hablando. A los postres, al saber que estaba en marcha un nuevo proyecto editorial dispuesto a apostar por escritores nuevos, dijo: «Pues hay por aquí un escritor que me parece que te va a gustar. A mí me gusta lo que hace, le conozco de hace mucho tiempo. Si te gusta a ti y lo publicas, le escribiré un prólogo». Han transcurrido los meses, y Nanga está camino de la imprenta, y lleva un prólogo muy elogioso escrito con generosidad por Ramiro Pinilla, Premio de la Crítica.

Historia de Esplendor y nada

Esplendor y nada nace de una amistad, la que une a nuestro editor con Félix de Azúa desde los inmemoriales tiempos de una pensión en la calle Olite de Pamplona, ciudad en la que ambos estudiaban. Una amistad que ha seguido a lo largo del tiempo y en la que hay más de un mojón editorial marcando el camino. El pasado mes de enero nuestro editor visitó a Félix de Azúa en su estudio barcelonés para hacerle una entrevista, encargo de un medio periodístico barcelonés. Cumplido el trámite de las preguntas y respuestas siguió la conversación, y en un momento dado nuestro editor le preguntó a Azúa si se habían reunido en un libro las columnas que durante unos cuatro años estuvo publicando semanalmente en la última página del diario El País. La respuesta fue sorprendente: «No, nadie me lo ha pedido nunca, ni a mí se me había ocurrido». En un par de semanas estaban preparados los textos. Había que leerlos, seleccionarlos y, sobre todo, darles un orden. Para este trabajo Azúa y nuestro editor contaron con la colaboración de Juan Camargo, lector de esas columnas cuando eran publicadas en el diario, que realizó un primer análisis y clasificación por contenidos. A partir de esta preparación, Azúa y nuestro editor establecieron el orden definitivo, dieron nombre a los capítulos, y buscaron un título. «Debería figurar la palabra “esplendor”», sugirió el editor, pues es la que mejor subraya las piezas que hablan de las epifanías, bien poquitas, que aún nos depara la vida en este comienzo del siglo XXI. Pero había que incluir en el título todo lo demás. «Lo demás es... –dijo Azúa-. Lo demás es “nada”, claro.» «Nada». Ya está el título: Esplendor y nada.

Panfleto antipedagógico: de la web al papel

A finales de otoño de 2005, cuando leqtor era todavía una idea, muy avanzada pero aún sólo una idea, nuestro editor leyó un día un artículo de Fernando Savater. Se titulaba «Turistas y piratas», y trataba de los errores comunes de las leyes de Educación aprobadas en España. Primero, la LOE, avalada por el PP. Y después la LOGSE, avalada por el PSOE. De pasada, en uno de sus párrafos Savater mencionaba la necesidad de que, para resolver los problemas del sistema educativo español, se fuese más allá del cambio de los preceptos legales. Lo que hacía falta, decía el artículo, era «un cambio de actitud frente a la propia enseñanza», y como ejemplo de esta exigencia de cambio en las actitudes mencionaba el «Panfleto antipedagógico» , «que ha circulado mucho, pero creo que no está aún editado». Como en aquellos momentos ya nos rondaba la cabeza la idea de una colección de «panfletos», de textos breves pero polémicos y contundentes, la frase nos llamó la atención. Fue entonces cuando supimos que en algunas páginas web se podía encontrar el texto original; nos pusimos en contacto con el autor, Ricardo Moreno Castillo, y le pedimos copia del texto. Una vez leído, volvimos a hablar con él y le preguntamos si cabía la posibilidad de actualizarlo, incluyendo en él la crítica a la LOGSE, y desarrollando en lo posible las ideas expresadas en forma más sucinta en el texto original. Ricardo Moreno Castillo, que cuenta en el epílogo de su libro la recepción que su texto tuvo cuando era sólo un texto virtual que se leía on-line, accedió a nuestras peticiones y, poco antes de que se constituyera la sociedad que dio lugar al nacimiento de leqtor, nos envió el que ya sería el texto definitivo. Se publicaron a principios de mayo los primeros ejemplares, y a principios de junio hicimos la segunda edición. Un éxito tan rápido como sorprendente, para un libro que se toma muy en serio, y desde un punto de vista original, el fracaso de nuestro sistema pedagógico.